En la antigua Grecia se asociaba a las mujeres que llevaban este color con el vicio y la perversión, más bien era una distinción entre las damas y las prostitutas, puede que de ahí venga la relación entre el rojo y la femme fatale.
OH pero no por eso el lápiz de labios rojo dejo de ser utilizado. Grandes mujeres de la historia no renunciaron a este color como Cleopatra o la reina Isabel II el día de su coronación, porque ante todo, el rojo es el color del poder y la victoria.
El pintalabios rojo fue complemento innegable del siglo XX. Cuando las casas de cosméticos como Guerlain, Estee Lauder o Elisabeth Arden comenzaron a comercializar los lápices labiales, actrices de la talla de Bette Davis, Joan Crawford o Judy Garland entre otras, fueron fans del color carmesí.
Y por supuesto, reinas indiscutibles del carmín rojo fueron la rubia de sonrisa perfecta y la mujer de los ojos violeta. Un toque de glamour y elegancia otorgaba el rojo durante la época dorada de Hollywood.
A finales de siglo, la moda punk acogió el pintalabios rojo como símbolo de rebeldía y juventud, sin olvidar que por otro lado, la mujer comenzaba a triunfar en lo laboral y el rojo era sin duda clave de que una había conseguido tener éxito.
Hablar del lápiz rojo es como hablar de un sin fin de historias, fiestas glamurosas, noches de ensueño, erotismo y elegancia van unidos por una fina línea carmesí, marcas de labios en copas de champagne, sonrisas perfectas y mejillas encendidas, complementos rojos y dorados para brillar y, un par de louboutin negros de tacón kilométrico.
Eso es lo que representa el pintalabios rojo, la esperanza de una velada encantadora enrollada en un collar de perlas y un vestido negro de cóctel.





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