Hablar de moda es muy relativo porque, ¿qué es la moda?. La
moda se puede entender de muchas maneras. La definición general que se da de le
mode es la ropa, accesorios, calzados.. que los diseñadores presentan en sus
colecciones y marcan tendencia. Coco Chanel decía: La moda es como la arquitectura, se trata de una cuestión de proporciones. Sin embargo, nadie define con exactitud que es "moda".
Siglos atrás la moda ya existía y se entendía de la misma forma que se entiende
ahora, llevar puesto lo que se lleva. Ser una víctima de la moda.
En mi opinión, moda no se puede definir sin la frase que la
precede: el mundo de la moda. La moda sola no es nada, lo que sí que es moda es
todo el conjunto que lo forma. Partiendo de las modelos y los diseñadores, a
las revistas de moda y su personal, estoy pensando en la reina por excelencia
Anna Wintour, los cosméticos y perfumes, las joyas, los bolsos, los zapatos y
todos aquellos accesorios que nos vuelven loca.
Hablar de la historia de la moda es hablar de la historia de
la civilización. La historia de la moda se remonta siglos atrás. Ya con los
egipcios, los faraones se adornaban de telas y joyas. La moda ha estado
influenciada por los acontecimientos, cambios de mentalidad y movimientos
culturales que han ido ocurriendo a lo
largo de la historia.
La moda servía nada más ni nada menos que para demostrar a
que clase social pertenecía uno. Todo cambio por mediados del siglo XVII y
XVIII, coincidiendo con los reinados de el Rey del Sol, Luis XV y el más
importante, Luis XVI o mejor dicho, su esposa Marie Antoinette.
Fue con la austríaca con quien la moda francesa obtuvo uno
de sus mayores éxitos. La moda se convirtió en asuntos de palacios. Todo lo que
Maria Antonieta lucía era imitado. Recordemos que estábamos en un época de
lujos, de despilfarro, frivolidades y exceso.
El siglo XIX está caracterizado por la burguesía y el
proletariado. Las ideas marxistas y revolucionarias caldeaban el ambiente. París
es la ciudad para los diseñadores y comienzan a aparecer nuevos conceptos como
maison. El uso del miriñaque para dar más volumen a las faldas como las que se
ven en "Lo que el viento se llevo".
Por la segunda mitad de siglo, las faldas pierden volumen
por delante y lo ganan por detrás gracias al polisón, una almohadilla que se
coloca sobre el trasero para realzarlo.
Y por último se encuentra la belle époque. Las mujeres de
esta época son asiduas al corsé ya que lo entienden como un ideal de belleza y potenciaba
sus encantos.
Cabe destacar de este siglo a Charles Frederick Worth, el
diseñador inglés que dominó la moda de París, famoso por ser el primer
diseñador de alta costura.
La moda del siglo XX comienza con la llamada silueta S
debido al corsé que ensalzaba los pechos y estrechaba las cinturas mientras que
las faldas ensanchaban las caderas. Se continua con la belle époque. El
estallido de la Primera Guerra Mundial provoca un cambio radical. Las mujeres
pasan a ocupar el puesto de los hombres mientras éstos están en la guerra por
lo que la vestimenta se vuelve más masculina, sobria y cómoda, disimulando los
rasgos femeninos.
Durante la posguerra, el atuendo siguió caracterizado por
una sobriedad aunque las faldas se acortaron y comenzaron a usarse nuevas telas.
Los años veinte supusieron un cambio en la mentalidad de las
mujeres. Se desechó completamente el corsé y las mujeres dejaba al descubierto
sus curvas. Fueron los locos años veinte, las mujeres llevan el pelo corto, se
maquillan los ojos oscuros y se pintan los labios de rojo, se adornan con
perlas y tocados y bailan jazz, charleston y fox-trot hasta el amanecer.
En esta época apareció la mítica mademoiselle Chanel, revolucionó
con su estilo cómodo y elegante, sus prendas unisex y su devoción por la bisutería.
En estos años, la sensualidad se encontraba en la espalda, que
era resaltada con prominentes escotes. La mujer sacaba provecho de su cuerpo y
no lo ocultaba por prejuicios moralistas. Tanto los vestidos de día como los de
noche eran igual de cortos, cosa que provocaba el delirio masculino.
La diversión de la década anterior dejo pasó a unos años un
tanto más moderados. Cabellos de medio largo con ondas desde la frente. El
rubio era el color de moda. Las mujeres de calle querían alcanzar el ideal de
belleza de las actrices de Hollywood por lo que se descartó el maquillaje
utilizado en los años anteriores.
Con la Segunda Guerra Mundial hubo una escasez de todo y de
sobriedad y pobreza. En Europa era complicado encontrar maquillaje y pocas se concedían
el capricho de cuidarse. Las mujeres comenzaron a utilizar pañuelos como
turbantes para tapar el pelo descuidado o hacerse moños altos.
Tras la SGM aparece el estilo de vida americano consumista, la
perfecta ama de casa que espera impecable al marido que viene de trabajar con
una coca cola y una sonrisa de oreja a oreja mostrando una dentadura perfecta. Todos
eran felices en los cincuenta.
La moda se recupera con el archifamoso New Look de Christian
Dior donde presenta la figura de la mujer ultrafemenina con vestidos y trajes
que marcan el pecho y se ciñen a la cintura. Las faldas aumentan el vuelo
aunque se mantienen por debajo de las rodillas. Comienza así la rivalidad Dior-Chanel
en el que uno representa la moda sensual y elegante aunque difícil de llevar y
la otra todo lo contrario, presenta una moda cómoda, elegante y clásica.
Las mujeres en esta época se cambian el color de pelo a
menudo, dejándoselo largo o corto, liso u ondulado. Se dejaban al descubierto
las orejas para lucir joyas con mucho brillo combinadas con collares de perlas.
Los guantes, el cinturón y los pañuelos se volvieron accesorios indispensables.
Los cambios sociopolíticos que ocurren en los sesenta llevan
consigo un dualismo en la moda. Está la moda de adultos que continua con el
patrón de los cincuenta, y la moda para los jóvenes que quieren expresar su
rebeldía y reivindicación contra el mundo.
Se lleva el look aniñado con máximo exponente Twiggy. El
famoso corte de pelo "champiñón" que puso de moda Mary Quant o las
margaritas eran símbolos de los sesenta. Los calcetines largos y las minifaldas
tableadas. Las gafas pop y las botas de lluvia. Los abrigos bicolor y los
vestidos de escolar. Las ninfas delgadas sin casi maquillaje era lo que se
llevaba.
Yves Saint Laurent introduce la prenda clave de la época en
el armario femenino: los pantalones. Nace el prêt-a-porter y la renovación de
la moda femenina va de la mano de Yves y Lagerfeld.
Así como los sesenta fueron de una estética más aniñada, los
setenta serán los años de sex symbols como Brigitte Bardot y Ursula Andress. Las
flores y los hippies por un lado junto con John Lennon y su Imagine, iconos de
la televisión a imitar eran los ángeles de charlie, los looks afros, los
cuerpos sensuales y atléticos. Se respiraba un ambiente psicodélico, lleno de
color, marihuana, LSD, tripis y demás drogas. Las noches en los clubs y la
vestimenta natural, sin parecer que te hubieras esmerado mucho en vestirte, al
estilo Jane Birkin.
Los ochenta son los años de las mujeres. Es la década en la
que ellas mandan subidas a tacones de agujas, es la época de las hombreras y de
los yuppies. Los volúmenes, colores y las exuberancias eran las que marcaban la
moda. Las remeras holgadas y de colores con grandes hombreras, faldas y
minifaldas rectas, pantalones ajustados. Se trataba de tener una figura esbelta
gracias a un entrenador personal o pasando por quirófano. Abundaban los rulos, los
flequillos y un exceso de maquillaje. Las mujeres se enjoyaban de pulseras y
los vaqueros decolorados se consideraban chic.
Era la época del punk, los hombres comenzaban a llevar aros
y mientras los grandes de la moda, Lacroix o Armani, vestían a la mujer para ir
al trabajo.
Los reyes del pop pusieron de moda los leggins, los mitones,
los crucifijos, las chaquetas y los pantalones de cuero.
¿Y qué habría sido de los noventa sin las top models? Los rols de mujer comenzaron a desviarse a mujeres altas, esbeltas y seductoras. Papel exigente para las mujeres trabajadoras que debían triunfar también.
El grunge apareció como contrapartida a esta mujer perfecta,
mostrando a mujeres desaliñadas y mal combinadas. Hasta que por fin la moda se
volvió casual, al lucir natural. La gente trataba de ponerse aquello que le
hiciera sentirse más cómoda. Se trató de una moda variada, ni duradera ni
específica. Ya no importaba la opinión de los demás, se trataba de expresar el
individualismo de cada uno, lo que derivó en una moda excéntrica.
Se puede decir que durante la década del 2000 la moda ha
sido una involución a décadas pasadas. Se recuperan prendas, estampados y demás
de las anteriores décadas. Pero todo combinado. La aparición de las tribus
urbanas - y con ellos me refiero a las diferentes tendencias que han surgido (heavy,
gótico, moderno, alternativo, pijo, rapero...) - han hecho que la moda vaya en
distintas direcciones, adoptando patrones del pasado. El encaje vuelve, enloqueciendo
a las jovencitas, las gafas de John Lennon se llevan al igual que festivales de
música electrónica que recuerdan a Woodstock, nuevas modelos trendys, nuevos
iconos de la moda, nuevos diseñadores, famosos a los que imitar pero por encima
de todo esta el lujo.
Sí señores, por mucho que pertenezcas a la tribu más
antimoda, el lujo maneja nuestra moda ahora. Y los diseñadores lo saben. Conocen
las tendencias y conocen que lo que mueve nuestro mundo es la exclusividad y
los precios desorbitados.






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