Las chicas buenas van al cielo y las malas a todas partes.

domingo, 14 de abril de 2013

Kate Moss

Kate Moss nunca pasa de moda. Ni pasará. Ya puede protagonizar todo tipo de escándalos que ella se mantiene ahí, en el número uno de las tops. Lo último que la Moss nos ha dejado ha sido el beso que subastaron con la estupendísima Sharon Stone para una gala benéfica en Brasil.

Y es que da igual que aparezca en las portadas de todas las revistas de todo el mundo esnifando cocaína, ella va a seguir siendo una de las mujeres más copiadas de la moda. Todo lo que lleva se convierte en trendy. Y es porque nos encanta.
Reconozcamoslo, no dejó de gustarnos cuando el mundo de la moda le daba la espalda, ni cuando la tachaban de anoréxica, ni cuando la pillaban con unas copas de más, nos seguía gustando, y mucho.

Aquella niña de catorce años que entró de sopetón en las pasarelas más codiciadas y era reclamada por todos los diseñadores y fotógrafos sigue en la cumbre. Ha protagonizado campañas de todo tipo y ha sabido sacar partido a su frágil y aniñada figura. Todos se rifan a la modelo que llegó de la nada en un momento donde las tops de los noventa eclipsaban el mundo y, donde Kate tenía mucho que envidiar de ellas.

Ha sido la niña rebelde de la moda, y continua siéndolo. Única e inimitable. Su estilo rockero con un punto chic y bohemio nos chifla a todas. Se reinventa en cada aparición con ese toque casual que demuestra que esto ella se lo toma como un hobby, que no ha tenido que pensar mucho en el armario. Así es la Moss, poco arreglada y mucho a la vez.
Simplemente me encanta.











 


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